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Bogotá

Bogotá es una de las ciudades más fascinantes de Suramérica para quienes se atreven a recorrerla desde su diversidad: en ella conviven barrios bohemios y distritos modernos, comida callejera y restaurantes cosmopolitas. Es una ciudad frenética, con un ritmo incansable y una oferta de cultura, ocio y gastronomía colorida; en ella se reúnen platos y preparaciones de las diversas regiones de Colombia y un creciente inventario de restaurantes de todas las nacionalidades: Bogotá es un crisol de experiencias deliciosas.

De sus tesoros mejor guardados, además de sus museos y el imponente cerro de Monserrate desde donde puedes disfrutar la mejor vista de la ciudad, están las plazas de mercado que resultan una visita siempre fascinante. Son la despensa de Colombia y en ellas se comen los platos más emblemáticos del país. Paloquemao, la más grande plaza minorista, es una vitrina viva de alimentos y flores provenientes de nuestra geografía, un espectáculo para los sentidos y tal vez uno de los mejores lugares para probar a qué sabe Colombia.

Muchas de las locaciones icónicas se encuentran en el centro y su mágico barrio de La Candelaria.  Si hay un lugar para descubrir los orígenes de la ciudad es este: casas antiguas, iglesias coloniales y museos. Caminar por sus calles es toparse con carretas de comida puestas ahí para deleitar todos los gustos. Casi en todas las esquinas ofrecen empanadas de maíz con los más diversos rellenos que suelen acompañarse con un picadillo fresco de tomate, cilantro y picante que aquí llaman simplemente ají. El clima que cambia por horas permite que en un día soleado uno se deleite con un jugo fresco o un trozo de fruta recién cortado y en un día frío se reconforte con una deliciosa agua de panela con queso o un ardiente chocolate santafereño.

La cocina colombiana tiene muchas influencias que la hacen diversa: indígenas, españolas, africanas; y es en Bogotá donde convergen todas ellas; hay que probar al menos un par de platos al azar para comprobar que no se parecerán entre sí. De la ciudad es de destacar el típicamente ajiaco bogotano, una sopa de papas y pollo con unos ingredientes inesperados que la hacen maravillosa en cualquier horario. Y de ahí para adelante la ciudad tiene platos para descubrir y perderse en su variedad.